sábado, 6 de marzo de 2021

Partidocracia

Tuve un profesor que conocía a un diputado. El diputado le confesó que su trabajo era un poco ridículo. Tenía que ir al congreso los días que tenía marcados en la agenda. Su trabajo consistía en ir allí y votar lo que el partido le decía que votara. Se limitaba a hacer lo que su partido le ordenaba. Tenía que ir al congreso, sentarse y darle al botón. No hacía nada más. Eso sí, su trabajo estaba remunerado con una cifra que ya la quisiera un currante medio.

En España parece los diputados no pueden opinar por sí mismos. Rara vez sus partidos les dejan votar por conciencia propia. Y si un miembro del partido se niega a votar lo que su partido diga se le acusa enseguida de traidor, de disidente y de tránsfuga. Mis preguntas son sencillas: ¿Para qué queremos 350 diputados en el congreso si todos los representantes de un mismo partido van a votar lo mismo? ¿No podrían reducir el número a una quinta parte? ¿No podrían hacer que sus votos fuesen proporcionales al tanto por cien que las urnas les han dado? ¿Para qué sirve tanta gente si no pueden pensar como individuos independientes? Lo más lógico es que cada uno de los 350 tuviese una opinión diferente sobre cada tema. Pero no se fomenta el librepensamiento sino la fidelidad al partido.

Y es que mientras no existan procesos de votación con listas abiertas los representantes políticos no se deberán a la gente, se deben al partido y no a sus votantes. Necesitan estar en las listas electorales que elige el mandatario de turno, y para estar en ellas no hay que tener ideas revolucionarias, sino ser un buen sirviente y caerle bien al que confecciona esas listas. Se valora la lealtad al líder, la defensa del partido, el amiguismo, los favores y el corporativismo.

Con un proceso electoral de listas abiertas los diputados, o concejales, o cualquier representante político, podría prometer cosas a sus electores y comprometerse con ellos. Automáticamente las personas podrían elegir a las personas de las listas que más se amolden a sus ideas, pero hoy en día tenemos que tragarnos todo el pack confeccionado por una persona. Y aunque algunos partidos tengan procesos de primarias luego los que las ganan escogen a sus colaboradores más leales en función de la confianza y no de las ideas.

También es curioso que los ministros, cuando juran su cargo, prometen mantener en secreto las deliberaciones del consejo de ministros. ¿Para qué se hace eso? Esas deliberaciones deberían ser públicas, para que la ciudadanía sepa para quién trabaja cada uno, qué ideas defiende y en función de eso votarles. Es más, deberían retransmitir esas deliberaciones en Twitch, que tan de moda está.

No vivimos en la democracia perfecta, de eso se ha debatido estos días en el congreso, cualquiera que analice un poco cómo funcionamos llegará a esa conclusión. No podemos vivir en el estatismo constitucional. Decía Heráclito que lo único constante en esta vida es el cambio, y en los cambios debemos centrarnos, podemos mejorar nuestras instituciones y no dependerá de los políticos, que con el actual sistema parecen muy cómodos, dependerá de la gente que requiera ese cambio.

Es hora de pasar de una partidocracia a una democracia real.

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