A muchos políticos se les llena la boca cuando hablan de Estado de Derecho y proclaman a los cuatro vientos su fe en el sistema. Otras veces, cuando el tema a tratar no les conviene, eso del Estado de Derecho se lo pasan literalmente por el forro.
Esta semana el Tribunal Supremo ha ilegalizado el partido Sortu. El motivo que han esgrimido para hacerlo es que es una continuación de la ilegalizada Batasuna y su condena de la violencia es sólo "un ropaje formal y de apariencia de legalidad para tratar de superar el trámite de su inscripción en el Registro de Partidos”.
