miércoles, 5 de septiembre de 2018

Bendecida fue la causa de mi fortuna


Miro su perfil de Facebook otra vez. Por suerte Facebook no notifica a quién visitas, si lo hiciera ella podría ver que entro más de lo normal en un intento de querer saber cómo está. Me pongo nostálgico al ver sus fotos. Tengo que asumir que es parte del pasado pero me cuesta. Siempre tengo el pasado muy presente y me cuesta deshacerme de las personas. Me gustaría hablarle pero tengo la sensación de que la molestaré, además siento como si no tuviera nada que decirle, por eso prefiero quedarme atontado mirándola y recordando lo bonito que fue todo.

miércoles, 23 de mayo de 2018

El punto rojo


Eran alrededor de las tres de la madrugada. No podía dormir y estaba despierto con los ojos abiertos. La persiana estaba bajada, la puerta cerrada y yo estaba tumbado en la cama. Todo estaba en calma, cuando de pronto vi un punto rojo, como si fuera el puntero de un láser desplazarse desde abajo hasta arriba de la puerta del armario. La visión apenas duró unos cinco segundos. Entonces traté de darle una explicación racional, miré a mi alrededor para ver de dónde había salido ese punto rojo. Pensaba que había sido una luz desde el exterior que había penetrado por la ventana y había hecho esa trayectoria, pero comprobé que la persiana estaba bajada y por ahí era imposible que entrara la luz de un puntero láser.

La puerta estaba cerrada, no había en mi habitación nada que proyectara esa luz. Me levanté, miré la puerta del armario, no entendía nada. Me acosté y no le di más importancia. Pero con el tiempo vi que ese suceso no era normal, fue algo bastante paranormal, sin explicación racional, nunca supe qué significaba ese punto rojo ni de dónde había salido.

El colmó llegó unos días después, me enteré que un amigo había muerto el mismo día y a la misma hora que vi el punto rojo. No sé si tendría relación los hechos, pero resulto muy significativo enterarme de eso.

A día de hoy sigo sin saber qué pasó, qué era eso y por qué apareció ese punto en mi habitación.

viernes, 6 de abril de 2018

Homenaje a Carmen


Te has ido. Hacía tiempo que no publicabas en tus redes sociales y eso que eras muy activa. Me extrañaba. Pensaba que estabas en un momento de retiro personal. Pero hoy entré y vi en tu perfil “En memoria de”, y eso lo ponen en los perfiles de personas que han fallecido. No me lo creo.

Me pongo en contacto con las personas que te comentaban en redes sociales y me lo confirman. Te fuiste el pasado 25 de enero. Entro en shock, no me lo creo.

sábado, 31 de marzo de 2018

¿Por qué empezó todo?

¿Por qué tuvo que existir algo en vez de nada? ¿Por qué tuvo que estallar el big bang? ¿Por qué hubo un principio? ¿Por qué tuvo que existir un universo? ¿Por qué vivimos en un universo con orden que es entendible con unas leyes físicas muy concretas? Lo más incomprensible del universo es que este sea comprensible, decía Einstein.

¿Cómo es posible que exista la posibilidad de que hayan múltiples universos y este no sea el único?

¿Todo tiene una razón? ¿O tal vez todo es fruto de la casualidad caótica que dio pie a todo esto?

sábado, 23 de diciembre de 2017

Leyendo a Jordi Sierra i Fabra

Año 2000. El año en el que nos visitó Jordi Sierra i Fabra
Leer un libro de Jordi Sierra i Fabra es como leer a un viejo amigo, aunque él no me conozca fue una persona importante en mi vida. Cuando era adolescente nos visitó en el instituto y nos dio una charla de lo más motivadora. Ya escribí sobre ese día en el antiguo blog y no me extenderé mucho más en ello, pero nos revolucionó a todos, nos motivó a muchos a luchar por lo que queríamos y a día de hoy sigo sus consejos. No olvidaré lo que dijo “Vale más la pena ganar un euro a gusto que diez a disgusto”. Esa frase se me quedó grabada a fuego.

lunes, 11 de diciembre de 2017

Hemos sido engañados

Ayer confirmé algo que intuía que existía pero que no lo sabía seguro, que existen granjas de trolls de internet pagados a sueldo por gobiernos de diferentes países para generar opinión y tendencias con tal de influir en las poblaciones para su propio beneficio.

En efecto, en Rusia existe una empresa reconocida con más de 150 personas que se dedican a opinar las 24 horas en los comentarios de periódicos, en redes sociales, en páginas de referencia con tal de generar controversia. Se dice que lanzan noticias falsas y que estas ya son un tanto por cien importante de todo lo que vemos en redes sociales.

miércoles, 16 de agosto de 2017

El secreto de sus ojos

Lo que más te gusta de El secreto de sus ojos es el doble juego de guión con la interpretación de las miradas. No sólo descubren quién es el asesino interpretando las miradas de él en las fotografías, sino que durante toda la película, en esa historia entre Irene y Expósito, la mirada de ella no miente, las palabras dicen una cosa pero las miradas están diciendo otra, y es ahí donde entra el gran trabajo del director y de los actores que supieron plasmar ese juego de guión a la perfección. Y lo mejor es que el protagonista no logra descifrar el secreto de los ojos hasta que escribe, hasta que desempolva la máquina de escribir del armario del temor, esa máquina a la que no le funciona la tecla “A” y que transforma los “te amos” en pesadillas donde sólo dice “temo”.

jueves, 18 de mayo de 2017

Nebulosas


A veces pienso que vivo atrapado en una realidad virtual diseñada para personas que han muerto, que vivo en una especie de Matrix, o en un mundo como San Junípero de Black Mirror. Todo me parece irreal, estúpido, sin sentido y encajar las piezas del puzle me resulta imposible.

No sé por qué me siento solo. Mis amigos están lejos. En esta ciudad no queda nada, está derruida y en llamas.

sábado, 10 de septiembre de 2016

Esquizofrenia paranoide

El psiquiatra me diagnostico esquizofrenia paranoide. Estuve mal de la cabeza durante un tiempo. Creía que viajaba en el tiempo, creía que querían matarme, pero ahora con la medicación que me tomo estoy normal, más normal que nunca. Pero tengo el estigma de la enfermedad sobre mí. Aunque no me importa demasiado, ahora cada vez que cometa una locura lo justificarán diciendo “Claro, el Fredy está loco, es normal que haga ese disparate”.

lunes, 9 de noviembre de 2015

El enemigo

Recibo un mensaje a las once de la noche:

Ya nada tiene sentido para mí. Me despido de ti, no trates de contactar conmigo.

Es Ana. Lo primero que pienso es que se va a suicidar. Ella es muy autodestructiva, me confesó que se autolesionaba y la idea del suicidio le parecía atrayente. Lo primero que hago es contestarle para decirle que abandone la idea de quitarse la vida. No responde. Ni siquiera me lee. Me preocupo muchísimo. Ella es capaz de hacerlo y creo que soy el único que puede salvarla.

La llamo por teléfono. No lo coge. Le envío otro mensaje diciéndole que como no lo coja llamaré a la policía y le daré sus datos para que eviten que haga una locura. Entonces me responde, me dice que no se va a suicidar, que sólo quiere alejarse de todo el mundo. Le pregunto por qué y me dice que ha discutido otra vez con su novio, que le grita, que se pone celoso porque habla con otros chicos, que simplemente uno le había pedido fuego y se lo ha dado y le ha montado un espectáculo porque, según su novio, no debería haberle dado fuego a alguien que se lo ha pedido.

Me cabreo. Le digo que no vuelva a darme esos sustos por culpa de su novio. No entiendo por qué está con él si la trata mal, le grita, se va enfadado siempre porque según él ella ha hecho alguna cosa mal. Ejerce un chantaje emocional sobre ella que es incapaz de ver. Ella cree que de verdad ha hecho algo malo, pero son las manipulaciones de él la que la hacen sentir así.

Ya estoy harto. Así que decido que es hora de hablar con él, ya que con ella es inútil, sigue enamorada de un maltratador psicológico. Tengo la cuenta de Twitter de su novio. Le escribo un privado diciéndole: Como me entere de que vuelves a hacerle daño a Ana te las verás conmigo. Estoy harto de aguantar sus lloros que siempre son por tu culpa. Te enfadas por gilipolleces pero ella como está locamente enamorada de ti se siente culpale y me viene a mí llorando. Esto harto de que la trates mal. Ella no se merece a un mierda como tú.

Su respuesta es reírse de mí. Decirme que estoy flipado. Que nada de lo que digo es cierto. Pero yo sé que sí lo es porque me lo cuenta ella. Estoy seguro que mi intervención hará que ya no la trate tan mal.

Al día siguiente Ana me escribe. Me dice que soy un imbécil, que por qué le he dicho eso a su novio, que he empeorado las cosas, que sólo digo mentiras, que deje de meterme en su vida, que le he hecho mucho daño. Que ahora él está más enfadado con ella por mi culpa. Que lo único que busco es destrozar su relación con él e impedirle ser feliz con la persona a la que ama. Me defiendo diciendo que es ella la que siempre está mal por él, que soy yo el que la tiene que aguantar, y que tuve que aguantar estar una noche en vilo pensando si se iba a suicidar o no tras su enigmático mensaje.

Me dice que no tengo ni puta idea de nada. Que la he traicionado como amigo. Pero yo no me siento culpable de nada, cuando veo una injusticia siempre la digo, y sé que el modo de comportarse de él con ella es de un maltratado psicológico. Lo volvería hacer, más de una vez me he metido en líos porque he visto a un hombre zarandear a una mujer en la calle, o gritándole, yo no puedo quedarme de brazos cruzados y siempre me meto para que eso cese.

Ella cabreada insiste en que le he hecho mucho daño. Y decide bloquearme en el whatsapp y en su perfil de Facebook se pone una foto con él sonrientes y entonces ya no me queda claro quién es el amigo y el enemigo de Ana.

sábado, 12 de septiembre de 2015

Venta de mi primer libro "El pez alérgico al agua"

Después de muchos años escribiendo en blogs he decidido recopilar algunos de los relatos que he ido escribiendo para editar mi primer libro llamado "El pez alérgico al agua".



Sinopsis:

Un deambular que va desde las calles de Madrid hasta Pushkar, en la India. Hechos cotidianos como ir al supermercado convertidos en actos poéticos. Relatos fantásticos alternan con relatos sobre temas de actualidad: el paro, la precariedad laboral y la emigración. Relatos breves, cargados de humor e ironía, críticos con la sociedad y políticamente incorrectos. Una visión personal sobre las vicisitudes de la vida: el amor y el desamor, la búsqueda infructuosa de trabajo, la decepción o las amistades que vienen y van. Un recorrido, a través de sus cuarenta y nueve relatos, de alguien crítico, poco conformista y con gran sensibilidad. Un recorrido de la mano de un pez alérgico al agua.


¿Cómo conseguirlo?

1) Si vives cerca de mí te lo puedo dar en mano por sólo 10 €.

2) Si es por envío postal en España hay que hacer un ingreso de 15 € y te lo envío por correo certificado a tu domicilio.

El número de cuenta para el ingreso es: (ES62) 0073-0100-5805-3563-1692

En la casilla de concepto debes indicar tu nombre y apellidos.

El código bic para el extranjero es:
OPENESMMXXX

A continuación envíame un correo electrónico a federicoperezperez@gmail.com con tus datos postales.

3) Si es fuera de España ponte en contacto conmigo y te diré cuánto cuesta el envío postal.

sábado, 28 de marzo de 2015

La casta

Mis días en Madrid se limitaban a pasar un rato echando curriculums por internet y cuando me cansaba de hacerlo, volvía a la cama a jugar con el ordenador para tener el cerebro desconectado de la realidad. Decidí no dar los curriculums en las empresas porque ni siquiera los aceptaban, te remitían a su página web o a un correo electrónico, así no acumulaban papeles que tirar luego a la basura. Recuerdo cómo una vez, al dar un curriculum en una empresa de telecomunicaciones cuando me di la vuelta escuché cómo rompían la hoja con desdén y la echaban a la papelera sin esperar, si quiera, a que salga de la tienda.

Pero aquella tarde llegó mi compañero de piso y me dijo que Pablo Iglesias, el coletas, estaba en un bar de al lado y me propuso ir. No lo dudé ni un instante, salí de la cama y nos fuimos al bar. Una vez allí vimos que estaban reunidos todos los de Podemos en un bar. España jugaba contra Holanda, España, campeona del mundo, estaba siendo humillada y goleaba y por eso decidí dejar de ver el fútbol por hablar con Pablo.

miércoles, 21 de mayo de 2014

El Power Ranger amarillo

Cierro la puerta con llave. Le doy dos vueltas a la cerradura para asegurarme de que está bien cerrada. No me fío de nadie. En la zona hay mucho yonki y puede que algún día no tengan dinero y decidan entrar en casa para robar.

No sé a dónde voy. He salido de casa sin rumbo y siempre que lo hago me acuerdo de Augusto Pérez, el protagonista de Niebla. Él salió de casa y por delante se le cruzó una mujer de la cual se enamoró instantáneamente y decidió seguirla. Abro la puerta del portal y lo único que pasa es una china fea que me hace abandonar la idea de seguir el ejemplo de Augusto.

viernes, 18 de abril de 2014

Loterías y apuestas del estado



Espero en la cola de la administración de lotería para pedir un Euromillón. He cambiado de administración, antes iba a otra donde donde los dependientes eran unos rancios, pero ahora vengo a esta porque la dueña siempre me desea buena suerte al darme el boleto. Sé que también se lo dice a todos, pero a veces uno no necesita que le toque nada sino que alguien le desee buena suerte.

Comprar billetes de lotería es la forma más decadente de ser optimista. Siempre he considerado que los que compran lotería son gente incapaz de cumplir sus sueños, gente que asume que no sirve para nada y no pueden ganar dinero de otra forma que no sea a través de un golpe de suerte. La gente que realmente vale no deposita sus esperanzas y sus sueños en el azar, no esperan a que les toque algo para hacer lo que quieren con su vida. Simplemente hacen con su vida eso que quieren que sea y no esperan que una entidad superior con forma de dinero les dé la libertad de irse a Japón, dejar a su mujer o comprarse un coche. Además, eso de desear cosas materiales es de mediocres sin aspiraciones. En definitiva: comprar lotería es de cobardes y yo estoy siendo un cobarde y me odio por ello.

-Ponme dos euromillones.
-Pues son cuatro euros, majo.
-Aquí tienes.
-Gracias. Buena suerte.
-Gracias.

Meto el boleto en la cartera y me guardo la buena suerte. Tengo que ir a Sol, allí he quedado con una amiga de Valencia que ha venido a Madrid para ver un concierto. Me avisó por Facebook de que iba a venir y me preguntó si quería comer con ella. Accedí porque al fin y al cabo no tengo nada mejor que hacer en Madrid, a decir verdad no sé lo que hago en Madrid. No sé qué hago con mi vida. Se supone que he venid a buscar trabajo. De vez en cuando busco ofertas de empleo, echo currículums en sitios que me interesan, pero casi nunca me llaman, y si lo hacen me ofrecen contratos miserarables y desearía patearles a todos la cabeza.

El otro día recibí una llamada de una de esas ofertas:

-Hola, te llamamos por tu solicitud de empleo en nuestra empresa Pepito de Los Palotes.
-No recuerdo vuestra oferta, al día echo unas 50 solicitudes y no las recuerdo todas.
-Pues te explico, somos una empresa de comunicación que nos dedicamos a llevar la administración de redes sociales a empresas. Hemos visto tu perfil y reúnes las características necesarias para las vacantes que tenemos. ¿Estás interesado?
-Por supuesto.
-Tenemos tres puestos de trabajo como Community Manager. Te comento cuáles son las tres ofertas y nos dices cuál es la que más te interesa. Tenemos una oferta en Valencia, cuyo salario sería de 220 euros al mes, para una empresa de cítricos. Tenemos otra en Barcelona, con un salario de 200 euros al mes. Y también tenemos otra con la cual podrás trabajar desde casa para una agencia de publicidad y esta no remunera pero te da la posibilidad de formarte y te ofrece clases gratuitas de un cursillo de posicionamiento web. ¿Cuál te interesa más?

Me quedo pensativo escuchando. No doy crédito a lo que escucho.

-Pues verás, no me interesa ninguna.
-¿Nos podías decir los motivos por los que no estás interesado?

¿Qué le diga por qué? ¿Es que no es obvio? ¿Qué puta pregunta es esta? ¿Se están riendo en mi cara?

-Pues verás, la oferta está muy bien, cobrar doscientos euros al mes está muy pero que muy bien y si tengo que irme a Barcelona sé que una habitación cuesta al menos 300 euros al mes. Pero no importa, es un trabajo que si lo compagino con pedir por las tardes en las iglesias y luego escarbando en la basura podría ganarme la vida muy dignamente. Por cierto, esa empresa de comunicación la conozco, sé que por cada trabajo que hacen cobran no menos de dos mil euros. ¿No se les cae la puta cara de vergüenza por tratar de contratar a alguien por 200 euros? ¡Iros a la mierda!

Y colgué.

Cojo el metro hasta Sol. No veo a Begoña. Le mando un whatsapp.

-Estoy debajo de la estatua de Carlos III.
-¿De quién?
-La del caballo.
-Ah vale, ya te veo.

La veo levantar la mano a lo lejos. Nos saludamos. Apenas nos conocemos, nos habremos visto unas seis o siete veces en toda nuestra vida. Nos conocimos en la peor discoteca existente de Gandia. Lo raro es que yo no sé qué hacía allí ni ella tampoco, a ninguno de los dos nos gustaba esa música pero comenzamos a hablar y nos agregamos a las redes sociales y ahí se quedó la cosa. De vez en cuando nos encontrábamos cuando salíamos y nos saludábamos, hablábamos un rato y adiós.

Nos vamos a una pizzería. Bebemos cerveza y comemos pizza. Parece un buen plan. Me cuenta todo lo que hace con su vida, le pregunto cómo le va con la fotografía, me habla de sus planes a corto y largo plazo. Su aspiración en la vida es ganar dinero para ir a conciertos. Me cuenta que una vez conoció al cantante de no sé qué grupo y que era un tipo muy majo, que se emocionó mucho y que era una persona muy normal porque se sentó con ellos a tomar una cerveza. Luego me habla del día que conoció al batería de otro grupo superfamoso cuyo logo tiene tatuado en el brazo. Bromeo con ella y le digo que es una groupi. Ella se molesta, pero sigue hablándome de los cantantes y actores con los que se ha cruzado, parece muy emocionada y me dice los planes que tiene para conocer a todos sus ídolos y hacerse una foto con ellos. Me enseña una foto que acaba de hacerse con una actriz de poca monta con la que se acaba de cruzar por Madrid. La ha subido a Facebook y todo el mundo está dándole a “me gusta”. Tiene unos dos mil y pico amigos en Facebook, le pregunto si los conoce a todos y me dice que no, que ella los acepta y ya está, pero que de vez en cuando le agrega algún salido al que borra. Le digo que no me extraña, que con las fotos provocativas que pone enseñando las tetazas lo que menos le añadirán son santitos e hijas de la caridad. Parece no gustarle mi comentario, no sé si debería habérselo dicho.

Ella sigue hablando y hablando todo el rato. Habla de sí misma, de su mundo virtual, de sus amistades de Facebook, de que el otro día un amigo agregó una cosa y entonces ella le comentó que no sé qué no sé cuantos. Todo lo que dice es paja, pero no pasa nada, a veces hay que rellenar las conversaciones de paja para ir tirando, aunque se está pasando.

Me doy cuenta de que sólo habla de sí misma. Ni siquiera me ha preguntado cómo estoy, ni qué hago en Madrid, ni a qué me dedico, ni cómo son mis días; absolutamente nada. Pienso que en realidad le da igual estar conmigo. Por una parte agradezco que no me pregunte porque estoy harto de contestar a esas preguntas, pero por otra me siento como un entrevistador haciéndole preguntas a una persona que se cree una estrella del rock.

Le sugiero que nos vayamos a otro sitio a tomar cervezas. Pasamos por delante del Reina Sofía y le digo que podríamos entrar, me dice que no es mucho de museos, que no le gustan.

Seguimos caminando. Pienso por qué una persona no tiene ningún interés no por los museos en sí, sino por lo que hay dentro, no se puede ser tan fanática de la música y despreciar cualquier vertiente de arte. En realidad no entiendo cómo se pueden tener veintipico años bien entrados y tener una cabeza tan hueca, pero si se lo dijera se enfadaría y no hay que ser tan sincero si quieres saber convivir con el resto de la humanidad. Una vez leí un tweet que decía: “Tener cerca algo grande y no percatarse, eso es mediocridad”. Al fin y al cabo quién soy yo para juzgar a nadie ni para decirle lo que le tiene que gustar, que a mí me guste un museo no significa ni que soy mejor, ni peor, y burlarse de la gente que no tiene ningún interés en nada no me hace mejor persona, sino me hace parecer más soberbio, más pedante y un indeseable que se burla de la clase media que no entiende el arte.

Luego pasamos por delante de una librería y le digo que esa librería está muy bien, que ahí he encontrado libros que llevaba buscando toda la vida y no veía en ningún sitio, ni siquiera en Internet, y me dice con total descaro que no no le gustan los libros, que no le gusta leer.

Soy bueno siendo cínico y disimulando disgusto, pero no puedo evitar quedarme mirándola fijamente y sin comprender cómo se puede hacer tanto alarde de ser cateta y no tener la más mínima vergüenza de ello.

Trato de relajarme. Pienso que no pasa nada, hay gente a la que no le gusta eso y puede ser igual de válida. Siempre digo que mi abuela es analfabeta y probablemente sea una de las personas más sabias que conozco. Así que no hay que ser elitistas y pensar que si no leen son tontos. Lo que pasa es que me da realmente pena que pudiendo hacerlo no lo haga. Podría decir que me da asco y todo eso, pero no; es pura pena. Me gustaría que leyera o que el sistema de educación de este país le hubiese despertado ganas por hacerlo. Pienso que la gente que no lee está perdida.

¿Podría rescatarla? ¿Podría hacer algo por ella o ya es demasiado tarde? La miro y pienso que tiene buen cuerpo. Tal vez si me la follara podría contagiarle algo de mi genialidad. Pero debería correrme en ella sin condón, pienso que con mi semen mágico la recuperaría y le haría ser una persona válida. Así que si me la follo sólo es para curarla. Estoy seguro que la única forma posible de hacerlo sería así. Sí, sí, sin duda eso servirá.

-¿Y entonces qué piensas? -me pregunta.
-¿Qué pienso de qué?
-¿Me estabas escuchando?
-Sí, pero estaba mirando la librería ¿Qué decías?
-Del tatuaje que me quiero hacer.
-¿Qué tatuaje?
-Coño, te lo acabo de decir. Estás en las nubes. Que quiero tatuarme el nombre de Aida en la muñeca. Es mi serie favorita.
-¿De Aida?
-Sí, no sabes lo importante para mí que es esa serie.
-Pero podrías tatuarte mil otras cosas antes que una serie.
-¡Pero si tengo tatuado un dibujo animado! ¿Qué más da? ¿Te crees que no voy a hacerme un tatuaje de una serie?
-No sé, es que es una serie, no creo que sea importante.
-¿Te va a doler a ti? ¿No verdad? Pues ya haré lo que yo quiera.
-Pero no sé, es como si te hicieras un tatuaje del informativo de la noche, o de la predicción del tiempo. Es un tatuaje de algo de la programación televisiva y ya está.
-Déjalo, anda, no me vas a convencer.

Quedan cuatro minutos para que pase el siguiente metro. Hemos estado en la Gatoteca, pero no hemos entrado, simplemente quería hacerse una foto en la entrada para subirla a Facebook. Ahora todos sus amigos le dan a “me gusta”. Está contenta, no deja de leerme los comentarios que le hacen en voz alta. Me está aburriendo. Me apetece irme.

-En realidad a mí sí que me puede doler también aunque te hagas tú el tatuaje -le digo.
-¿Por qué? ¿Por verlo?
-Exacto.

Vamos a una cervecería y su monólogo sigue igual. Todavía no me ha preguntado nada de mí. A veces no me molesta que no me pregunten nada de mí porque yo soy el interesado en saber más de otra persona, o porque cuentan cosas interesantes y les tiro de la lengua. Pero en este caso todo lo que me cuenta me parece una mierda.

En cierto momento me dice que ese sitio es una porquería, que está muy sucio. Me señala al techo y me muestra una telaraña que está al lado de lámpara. Le digo que yo no me había fijado en eso, que no suelo mirar la suciedad de la lámpara de los sitios. El local está regentado por unos indios y es la segunda vez que voy con alguien y me dicen que está sucio.

Llego a la conclusión de que soy incapaz de ver la suciedad del mundo. A mí me gusta ese local porque son unos indios inadaptados que colocan relojes de la princesa Disney en su establecimiento y el hecho de que eso ni nada tenga sentido me encanta.

Me excuso ante ella. Le digo que tengo una visita en casa de gente que tiene que venir a ver el piso para vivir en la habitación que alquilo. Le deseo que le vaya bien en el concierto y que lo disfrute. Nos damos dos besos y nos decimos adiós.

Bajo desde Sol hacia la plaza de Jacinto Benavente. Me cruzo con el actor que interpreta a Mauricio Colmenero en Aida. Recuerdo que durante la comida Begoña me ha dicho que si se hiciera una foto con uno de los de Aida lloraría de emoción. Sólo han pasado cinco minutos desde que nos hemos despedido pero le escribo un Whatsapp y le digo que me acabo de cruzar con Mauricio Colmenero y que está subiendo por la calle Carretas. Ella se entusiama y dice que lo va a buscar. Le digo que yo sigo mi camino hacia casa, que tengo prisa.

Llego a casa y miro Facebook. Ha puesto un estado que dice “he estado buscando a Mauricio Colmenero y no lo he encontrado. Estoy llorando de rabia”. Tiene muchos “me gusta” y mensajes de apoyo de sus “amigos”.

Me siento tranquilo al librarme de ella. No debería hacer cosas que no me gustan hacer. Debería pensar las cosas antes de hacerlas pero tampoco quiero razonar todo porque le quita la pasión.

Se me abre una ventanita en el Facebook de una compañera del cursillo de narración que estoy haciendo. Allí nos apuntamos muchas personas de todo tipo, nos leemos los relatos y opinamos sobre lo que hacen los otros con una perspectiva constructiva.

-Hola Humbert Humbert -me dice.

Sonrío. Siento que a veces el mundo sí brinda excepciones a la sinrazón y a lo mágico. No todo está perdido. Afuera hace mucho viento que golpea la puerta y las ventanas.

Son casi las 23 horas. Ya han hecho el sorteo del Euromillón pero no me apetece comprobar si me ha tocado. Prefiero fantasear con la idea de tener un billete premiado en el bolsillo y que ese boleto no me hará cambiar nada de lo que hago en la vida porque estoy haciendo lo que quiero y lo que me gusta.

Están llamando a la puerta. No sé quién puede ser a estas horas. Vuelven a llamar insistentemente. Me levanto a abrir y grito “¡Ya voy!”. No veo a nadie por la mirilla.

Entorno la puerta un poco para ver si hay alguien, pero el viento sopla tan fuerte que ha abierto la puerta bruscamente.

viernes, 4 de abril de 2014

La patria del espejo

Foto: Mario Zamora

La bandera espejo es la mejor bandera que he visto nunca. Desde que supe que existía quedé fascinado por el hecho de que a alguien se le ocurriese un concepto así.

Su localización no es casual, está justo al lado de Colón, donde se aloja la bandera de España más grande del país, y está expuesta en el patio interior de la embajada de Francia, a muy pocos metros de una bandera francesa.

Foto: Mario Zamora

La bandera forma parte de la exposición Horizon, en el Instituto Francés, en la cual se pretende explorar los límites de la fotografía jugando con las luces y estableciendo una conexión entre el Mar Cantábrico y el Mar Mediterráneo, para ello hay dos proyecciones situadas al fondo de la sala con un streaming en directo de ambos mares contraponiéndose. En ella también podemos ver un conjunto de cuerdas atadas en los pilares de la embajada de Francia generando tensión y bajo ellas una disposición de sillas en círculo donde el público puede participar para aportar su visión al taller.

jueves, 12 de septiembre de 2013

Ya soy oficialmente Licenciado

Os parecerá una tontería pero hoy es un día importante en mi vida. Ya me podéis llamar Licenciado.

Sé que llego tarde, pero nadie puede comprender lo mucho que significa esto para mí. Comencé esta aventura con mucha incertidumbre y hoy después de tanto tiempo he llegado a la meta de esta carrera sacando la nota máxima con el proyecto de final de carrera.

Parece que fue ayer cuando escribí esto: http://tierrafirme.blogia.com/2005/090501-decision.php

Entonces tomé la decisión más difícil de mi vida. Tenía un contrato fijo encima de la mesa después de haber estado trabajando durante más de un año para una empresa. Tenía la vida solucionada. Tenia un sueldo de más de mil euros al mes con el que podría haberme comprado de todo. Podría ahora haberme hipotecado y tener un coche, una casa, cinco guitarras, la mejor tele y el mejor ordenador del mundo. Pero el problema es que no me hubiese sentido realizado profesionalmente ni humanamente. Me hubiese convertido en una persona gris y, aunque no lo creáis, a mí las cosas materiales no me llenan lo más mínimo. Por eso, justo después de firmar el contrato que me solucionaría la vida, lo envíe todo a tomar por culo. No lo acepté. Decidí seguir mi propio camino, era sin duda el camino más difícil, pero era el mío y el que me mantendría, todavía, como una persona que no perdía la esencia ni el color.

martes, 16 de julio de 2013

Una carta para ti



Hola querida:

¿Cómo estás? Espero que bien. Supongo que te extrañarás al ver esta carta, pero es que hoy, como muchas veces, he estado pensando en ti. Me he dado cuenta de que nunca te he dedicado ningún escrito y que nunca he hecho público lo que siento por ti, aunque ya sabes... no soy muy detallista y tampoco suelo mostrar en público lo que siento, me da bastante vergüenza. Pero como hoy es un día especial quiero que estas líneas sean un pequeño regalo para ti.

Ya llevamos mucho tiempo juntos, aunque no sé exactamente cuánto, es muy difícil contarlo porque ha habido muchas interrupciones en nuestra relación, pero no sé por qué extraña razón siempre acabamos juntos de nuevo. ¿Te acuerdas cuando pensábamos que nunca más nos volveríamos a ver? ¿Quién iba a decir que después de aquello volveríamos a estar juntos? Muchas veces he pensado en eso, y creo que es obra del destino. Por alguna razón tú y yo estamos predestinados a estar juntos y hay una fuerza invisible que quiere que así sea. ¿Tú crees en la magia? Yo tampoco creía, pero tú me hiciste creer.

domingo, 12 de mayo de 2013

Carta abierta al espermatozoide que iba detrás de mí en la carrera hacia el óvulo



Querido compañero de viaje:

Dicen que recibimos lo que merecemos, que todo esfuerzo tiene su recompensa, que la gravedad siempre hace su trabajo, que el tiempo pone a cada uno en su lugar y que a todo cerdo le llega su San Martín, ¿tú qué tienes que decir a esto?

lunes, 1 de abril de 2013

Mi refugio

 
A veces creo que mi habitación es el refugio ideal donde puedo estar en paz y tranquilo. Imagino que es una trinchera en la que me resguardo del campo de tiro que hay en el exterior. Mi objetivo no es otro que encontrar la calma y la soledad absoluta. Quiero ser invisible; que nadie sepa que existo. Me tumbo en la cama y observo detenidamente el techo. Hay una telaraña en un rincón, pero me da igual ¿Qué más da que esté ahí? Cierro los ojos y me hundo más y más en la cama. El colchón parece estar hecho de chicle. Las sábanas se tragan mi cuerpo como si fueran arenas movedizas. Me hundo a través de una puerta espacio-temporal que me conduce hacia otros mundos en otros tiempos. Quiero viajar hasta la Grecia clásica, quiero hablar con Platón, quiero pasear por las ágoras junto a Sócrates y escandalizar a unos cuantos mediocres. Me encantaría haber vivido en ese tiempo, por aquel entonces la gente no tenía nada mejor que hacer: pasear y filosofar. Hoy en día no se puede encontrar una plaza así, llena de idealistas en la que se puedan hacer disertaciones filosóficas sobre la vida y la muerte. Si ahora saliese de mi zulo y comenzase a preguntar a los transeúntes si ya están preparados para la muerte lo más seguro es que me encerrasen en un manicomio. En Grecia sabían lo que era bueno: comenzaban discutiendo sobre cuántas partes tenía el alma y acababan montando una orgía.

viernes, 29 de marzo de 2013

Hipotecas. No nos equivoquemos, el tonto es el que deja dinero.

 
Hagámonos una simple pregunta: si un conocido sin trabajo me pide veinte mil euros y se los dejo, ¿Quién es el tonto? ¿El que los pide o el que los deja? A mí no me cabe ninguna duda, el tonto es el que lo deja, lo más probable es que el que lo ha dejado no lo vuelva a ver jamás.

Pues así están actuando los bancos. Durante un tiempo se convirtieron en la gallina de los huevos de oro y dejaron dinero a practicamente todos los que se acercaban a la sucursal a pedir un crédito. Bastaba tener una nómina para que te concedieran un préstamo hipotecario. Apenas pedían avales, les decían a los clientes que no se preocuparan, que en caso de no poder pagar siempre podían vender o alquilar el inmueble para solucionar el problema y que, además, ganarían dinero porque los pisos siempre subían de precio. Mucha gente se creyó esa patraña sin saber que estaban cayendo en una simple estafa piramidal que a todas luces era insostenible.